La publicación número 20 de la Revista Oremos nos invita a profundizar en una convicción fundamental: la liturgia no es solamente el momento en que la comunidad cristiana se reúne para realizar unos ritos, sino el espacio privilegiado en el que la fe se expresa, se alimenta y se transforma en vida. Desde distintas perspectivas, los artículos de esta edición ponen en diálogo la celebración, la oración, la música, la espiritualidad y la misión, ofreciendo elementos para continuar creciendo en una vivencia más consciente, participativa y fecunda de la liturgia.
El arte de celebrar
En La espiritualidad de comunión en la liturgia eucarística de la Misa, la revista nos conduce al corazón de la celebración eucarística para descubrir que la comunión no es un acto puntual, sino un proceso que configura a la comunidad como signo de unidad. La presentación de los dones, la Plegaria Eucarística y los ritos de comunión son contemplados como momentos de un mismo itinerario espiritual que lleva a la asamblea a reconocerse como un solo cuerpo en Cristo y a prolongar en la vida cotidiana la unidad celebrada en el altar.
Para ti es mi música
La sección aborda una cuestión especialmente relevante para nuestras comunidades: la relación entre canto religioso popular y canto litúrgico. El artículo explica sus diferencias, sus finalidades y sus ámbitos propios, recordando que el canto litúrgico no es un simple adorno de la celebración, sino parte integrante de ella. Al mismo tiempo, reconoce el valor de la religiosidad popular como expresión de la fe y de la cultura de los pueblos, invitando a un adecuado discernimiento sobre los cantos que se incorporan a la celebración eucarística.
El arte de orar
En Talleres El Arte de Orar Salmos (TAOS) la revista presenta una propuesta pedagógica y contemplativa que busca recuperar la profundidad de la oración en medio de la agitación contemporánea. TAOS integra la tradición bíblica con una metodología vivencial que involucra el cuerpo, los sentidos, los símbolos, la música y el silencio. Su propósito es ayudar a que la oración deje de ser entendida como una obligación y se convierta en una experiencia transformadora, hasta descubrir que la propia existencia puede llegar a ser “el salmo más profundo”.
Liturgia y piedad
Con el artículo ¿Para celebrar la liturgia se necesita fe?, plantea una pregunta que toca el centro de la vida cristiana. La reflexión sostiene que la celebración litúrgica requiere una fe viva, recibida, formada y continuamente evangelizada. Por ello, la renovación litúrgica no puede separarse de la evangelización y del acompañamiento pastoral: no basta con multiplicar celebraciones si estas no conducen a una transformación interior y a una participación verdaderamente consciente en el misterio pascual.
Al servicio de la Asamblea
El artículo La fe da sentido y contenido salvífico a la liturgia profundiza precisamente en esta relación entre fe y celebración. A partir de la experiencia concreta de los signos, las palabras, los gestos y los ritos, recuerda que la fe es el alma de la liturgia: sin ella, estos pueden convertirse en exterioridades vacías; con ella, cada signo se transforma en mediación de gracia y salvación. La celebración alcanza así su plenitud cuando el creyente reconoce que Dios continúa realizando su obra salvadora en medio de su pueblo.
Cumbre y fuente
La sección presenta La Eucaristía, celebración festiva de la fe, una mirada a la celebración dominical como momento que rompe el ritmo cotidiano y reúne a la comunidad para el descanso, el gozo y el encuentro fraterno. El artículo recupera la dimensión festiva de la Eucaristía y muestra cómo el templo, la asamblea, los ministerios, la mesa, los dones y los distintos servicios convergen en una celebración que hace memoria de la Resurrección y celebra la vida y la salvación. La imagen y el desarrollo de las páginas siguientes subrayan precisamente que la Eucaristía es la fiesta de la fe porque celebra la vida y la salvación.
Autor invitado
Esta edición ofrece Hacia un cancionero litúrgico nacional, una reflexión nacida del Encuentro Nacional de Liturgia realizado en mayo de 2026 en la Conferencia Episcopal de Colombia. El artículo recoge las principales búsquedas en torno a la música litúrgica y a la construcción de un cancionero nacional, así como algunos desafíos pastorales para quienes animan el canto en nuestras celebraciones. Entre ellos aparecen la formación de los animadores, el respeto por los textos litúrgicos, la participación de la asamblea, la valoración del silencio, la superación del protagonismo personal y la necesidad de comprender el canto como parte integrante de la liturgia. En sus páginas finales se destacan, además, cinco criterios para la composición de cantos litúrgicos: el contenido teológico y litúrgico, la belleza de las formas musicales, la melodía, la capacidad de servir a la asamblea y el clima de oración que debe suscitar.
Finalmente, retoma el horizonte del cancionero litúrgico nacional y pone de relieve la riqueza de la experiencia compartida en el Encuentro Nacional de Liturgia. Más que ofrecer solamente una memoria del encuentro, propone reconocer el camino que se abre para seguir fortaleciendo el canto litúrgico en Colombia, valorando tanto la riqueza de las diversas tradiciones regionales como los esfuerzos que ya se realizan en las Iglesias particulares.


