A partir de la figura de María Magdalena junto al sepulcro, este artículo nos invita a entrar en uno de los momentos más íntimos y decisivos del Evangelio: el encuentro entre el dolor humano y la esperanza de la resurrección. No es solo una reflexión para comprender, sino una experiencia para dejarnos tocar.
En este tiempo pascual es válido preguntarnos: ¿Por qué la Magdalena optó por quedarse junto al sepulcro, llorando, en lugar de irse con los apóstoles? O ¿por qué no sucedió lo contrario?, ante la realidad profundamente humana que el texto nos presenta, dejémonos abrazar por el texto y profundizar en la experiencia pascual de la Magdalena.

